Mi filosofía de vida a lo largo del camino de Vida

Lo más misterioso de la Creación, para mi, es la ENERGIA, que toma  infinidad de formas, sin un propósito aparente, salvo  el de manifestarse y dejarse percibir en nuestras vivencias, de la forma en que nosotros lo deseemos. Ese “deseo” es lo que está condicionado por el lugar donde nacimos, la familia, el ambiente y toda la carga unida a esa raíz, en la cual, la VIDA nos ha permitido conectarnos en esta existencia, en esta forma de manifestación, a nivel de cuerpo físico.

Un ENORME REGALO poco valorado, pero contiene un secreto, una puerta, una llave y el acceso a “algo`` maravilloso.

La manifestación de mi existencia, quiso esta ENERGIA, que fuese en un lugar con nombre de cuento, “Venta del Charco”.

Tan escondido estaba ese lugar, que hasta la enseñanza llegaba  a lomos de asno y con las dificultades que conlleva. Ni que decir del alimento , que para obtenerlo había que agudizar el ingenio para atraparlo y la paciencia de plantar, regar y esperar mientras tanto.

En este ambiente tan específico, nací yo, que para manifestar mi carácter ya desde recién nacido no aceptaba ni la leche materna. Así que, como la Naturaleza tenía su propósito, no me dejó morir. Tan solo hecho un saco de huesos, que se mantenía por el alimento que recibía, manzanilla, esa pequeña flor, de un entrañable aroma.

Mi sed de saber estaba creciendo tanto, que no había letras, ni alfabeto para saciarla

Mi sed de saber estaba creciendo tanto, que no había letras, ni alfabeto para saciarla, tan solo la compañía de mi padre, las caminatas entre las montañas para conseguir alimentos, los espárragos silvestres, el olor de la jara, el sabor áspero del membrillo, las brevas de las higueras, las bellotas dulces , el rápido vuelo de las perdices, las densas nieblas matinales, la berrea de los ciervos en celo, los berros de los arroyos, las verdulagas, los puerros salvajes, los polluelos en los nidos y el ojo de agua clara, viva, transparente,borboteando, cantando en silencio, transcurriendo en lo profundo de mi alma, el olor de los bosques, el potente río, la sibilante serpiente. En suma, el canto de la vida y el sabio dedo de mi padre, como siempre, señalando en silencio. Antes que las letras, estos fueron mis maestros. Han estado ocultos durante largo tiempo. Sobrevivir, emigrar, unirse a la vida adulta y correr tras sueños que se han ido desvaneciendo con el paso del tiempo.

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La Vida plantó su semilla y su esencia, las vicisitudes, las penurias, fueron el terreno, el sudor y el esfuerzo, el riego para su crecimiento.

Los deseos, las ilusiones, las decepciones, la enfermedad, el sufrimiento, la muerte, cada uno de ellos ha definido su verdadero segmento. Los interrogantes, las no respuestas, los prolongados tratamientos, los duros sufrimientos, el cansancio, la desilusión, el desconocimiento, el aguijón para el crecimiento.

Todo esto, mientras se desarrolla mi vida, lo he observado perplejo y gritando al cielo: ¿ Donde está el Conocimiento?. Lo bueno es que responde. Lo tremendo es cómo, cuándo, dónde y de qué manera!

Todos sabemos que para que nazca lo nuevo, tiene que morir lo viejo. La semilla, se rompe y en forma de germen, manifiesta su esencia. También la Vida  lo ha hecho conmigo. El deseo de querer saber para ser “alguien” ya hace tiempo que está roto. El germen, oh sorpresa, los maestros de mi niñez, libres ahora, crecen bajo la lluvia, con la luz del sol y cantan su canción. Esta vivencia, me permite descubrir que mi esencia, mi vocación, es servir a la Vida.

Mi filosofía de vida, es que “Todo problema tiene solución”. Para ello es necesario buscar, preguntar, experimentar en mi (siempre que puedo), aplicar y explicar, dando así las herramientas a cada persona para que tome conciencia de sus actos y se responsabilice de su salud. Si esa es tu forma de pensar, estoy a tu disposición.